Adicciones: Dime que droga tomas… y te diré que tipo floral eres.

Este artículo (publicado en el boletín nº de SEDIBAC) pretende hacer reflexionar sobre las diferentes sustancias y los diferentes estados que resultan de la toma de lo que llamamos DROGA.

El término droga se utiliza para referirse a aquellas sustancias que provocan una alteración del estado de ánimo y son capaces de producir adicción.

No existe «la droga», sino diversas sustancias, más o menos adictivas, consumidas de distintas formas por personas diferentes, y que pueden dar lugar a variados tipos de situaciones más o menos problemáticas.

Las sustancias no son en sí mismas ni positivas ni negativas.

Del significado que para una persona concreta y su entorno social tengan los efectos de una determinada sustancia, dependerá que su consumo pueda acabar resultando problemático

Observo muy a menudo, como desde los medios de comunicación se suele poner en el “mismo saco” a todas las sustancias. No es lo mismo ser “yonki” que “porrero”. Ni es lo mismo, un “pastillero de fin de semana” que tomar una pastillita para poder dormir.

Eso me lleva a la diferenciación entre las drogas, al uso que se les da (medicinal, evasivo, religioso, o incluso lúdico) y al contexto en que se toman. Al prejuicio o beneficio que se les asigna. A la cultura que se pertenezca.

Tampoco es lo mismo ser drogadicto que ser adicto aunque, en la forma, tienen muchas cosas en común.

Me explico… Adictos creo que lo somos todos, y por adicción entendemos que significa: necesidad, dependencia.

La sociedad occidental se basa en el pilar de la “necesidad”. Necesitamos comer, vestirnos, trabajar, etc. También nos crean “necesidades”, lo que se ve claramente en el uso del teléfono móvil, que se ha vuelto imprescindible. Necesitas hacer una hipoteca…estar informado, etc. Es decir, que el remedio CENTAURY sería común en los adictos. Pero dependiendo del caso (no se lo prescribiríamos a alguien por tener móvil o a quien contrate una hipoteca) pero sí a alguien que sufra por ello, ya que no es lo mismo. Otros remedios serían comunes a todos ellos como por ejemplo: MIMULUS y GENTIAN.

No voy a profundizar en el tema de la adicción, pero sí quisiera compartir mi experiencia sobre el tratamiento de las drogodependencias.

He elaborado una relación según la información, sobre las sustancias, efectos psíquicos y el remedio floral adecuado.

La dependencia psicológica es lo realmente difícil de superar en el proceso de deshabituación . Para ello, es necesario propiciar cambios en la conducta y observar las emociones de la persona que le permitan funcionar psicológicamente (obtener satisfacción, superar el aburrimiento, afrontar la ansiedad, tolerar la frustración, establecer relaciones sociales, saber decir que no, etc.) sin necesidad de recurrir a las drogas.

Los remedios florales son una herramienta estupenda para que estos cambios se realicen.

EL ALCOHOL: Es una de las drogas de uso más antiguo y amplia aceptación en la cultura mediterránea. Por sus efectos, está clasificada como droga depresora del Sistema Nervioso Central.

El alcohol es una droga con alto poder adictivo, si bien la amplia tolerancia social y su fácil adquisición la convierten en una sustancia ‘doméstica’, con presencia constante en nuestra cultura occidental. Legalmente no se pueden vender bebidas alcohólicas a menores de 18 años.

La tasa de alcohol en sangre puede variar en relación al peso del sujeto, estado de salud, rapidez de las tomas, si van acompañadas de comida, etc.

De los efectos psicológicos del consumo de alcohol se ha comprobado que origina una gran violencia y agresividad que se manifiesta en riñas callejeras o en violencia intrafamiliar. El alcohol actúa “inhibiendo al inhibidor”.

El estado floral que subyace creo que es Agrimony, ese anhelo del ego por no afrontar, por ahogar bebiendo. Por “aparentar” por unas horas que todo es alegría, que no importa nada. La tortura resultante de tanto enmascaramiento nos lleva a otros estados como Holly (ira,agresividad), Vervain (rigidez, inflamabilidad), Vine (prepotencia, despotismo) o todo lo contrario Wild Rose (apatía,aburrimiento), Wilow (victimismo,resentimiento).

También tengo muy en cuenta sus extensiones*: Cherry Plum (descontrol, no poder parar, tener miedo de perder la cabeza), Sweet Chestnut (angustia y sufrimiento). Pine (culpabilidad).

COCAÍNA: Es una droga que se extrae de un arbusto que crece en Sudamérica llamado Eritroxilon coca. Pertenece a la familia de drogas estimulantes, ya que actúa sobre el Sistema Nervioso Central, activándolo.

La cocaína que se vende en la calle realmente es sintética ‘Clorhidrato de cocaína’ y tiene forma de polvos blancos que se esnifan o inyectan y tras su consumo frecuente produce cambios graves en el funcionamiento cerebral.

El estado floral que coincide en la mayoría de casos es Larch (incapacidad) la persona tiene otra percepción de sí mismo. Puede “aguantar” lo que sea… 30 horas de fiesta, una larga jornada laboral o es capaz de hablar con cualquiera de lo que sea. Quien toma cocaína es “capaz” de demostrar a los demás que “puede”; es interesante el concepto PODER. Aquí también tengo en cuenta el Mimulus y todas sus extensiones*. También creo que es una sustancia para “Ceratos” pues sus asiduos tienen muy en cuenta la opinión externa, se diría que en según que círculos sociales la cocaína “está de moda”.

LA HEROÍNA es una sustancia que se extrae del opio (Papaver Somniferum), al igual que otros derivados opiáceos como la metadona, morfina, codeína,…

La heroína es una sustancia que genera una fuerte dependencia, tanto física como a nivel psicológico y comportamental.

Quien toma heroína regularmente se convierte en adicto y experimenta:

  • Tolerancia: la necesidad de aumentar continuamente las dosis para obtener el mismo efecto.
  • Síndrome de Abstinencia: síntomas orgánicos con diferente gravedad e intensidad: temblores, bostezos, agresividad, etc.
  • Una fuerte necesidad psicológica (‘craving’) de droga.

La heroína es adulterada con numerosos productos a veces muy tóxicos. Esto puede producir septicemia y otras infecciones graves.

Cuando se utiliza la administración intravenosa, la inyección puede dañar las venas provocando trombosis y abscesos. Además, si se comparten las jeringuillas para inyectarse (‘chutarse’, ‘pincharse’) o no se utilizan jeringas estériles cada vez se puede transmitir e infectar con el VIH (virus causante del SIDA).

El estado floral en este caso es WATER VIOLET, la persona se aísla, se anestesia el alma, dando como resultado la mutación de persona a “zombie”, con un solo propósito: TENER UNA DOSIS. Aunque una persona “yonki” conlleva muchos más estados florales (Clematis, Gorse, Sweet Chestnut,White Chestnut) debido a su gran poder adictivo, que coinciden con otras sustancias cuyo fin sea anestesiarse, NO SENTIR.

El HACHÍS es el nombre de la resina que se extrae de una planta denominada Cannabis sativa. La MARIHUANA (los cogollos de flores) o el aceite de hachís son otros productos que también se extraen de la misma planta. Pertenece a la familia de drogas alucinógenas menores con acción depresora sobre el Sistema Nervioso. Aunque apenas genera síntomas de dependencia fisiológica, sí produce adicción al crear en la persona que lo fuma un vínculo o necesidad psicológica de volver a fumar, sobre todo en situaciones o momentos concretos. Se comercializa en barras de forma alargada y color marrón verdoso. Habitualmente un porro o canuto se hace con una ‘china’ (porción pequeña) de hachís mezclado con tabaco rubio.

El estado CLEMATIS es el que tienen en común. De alguna manera el THC (principio activo de la Cannabis sativa) actúa en la percepción, transportando a su consumidor a un estado “abierto” a otras esferas. El efecto depresor se traduce en relax, la mente se descontrola en un divagar fantasioso… “se me va la olla”, suelen decir.

Es la droga “lúdica” por excelencia, ya que la adicción es sólo psicológica, la física se produce porque se mezcla con tabaco (nicotina). En algunos países está legalizado su consumo: últimamente los científicos están certificando sus “poderes” terapéuticos.

LAS ANFETAMINAS son un tipo de droga estimulante del Sistema Nervioso Central.

Se presentan en forma de pastillas o cápsulas de diferente forma y color.

Produce sensaciones de alerta, confianza y aumentan los niveles de energía y autoestima. Hace desaparecer la sensación de hambre y de sueño.

Las anfetaminas son drogas adictivas, capaces de generar mucha dependencia física y psíquica. El SPEED (polvo de anfetamina) también entra en este apartado.

Aquí el estado floral más común es CHERRY PLUM. Aunque también subyace el tema del poder.

Los consumidores de esta sustancia son muy variados: convive la persona que resulta adicta por algún tratamiento para la obesidad, y que compra su “medicación” en la farmacia y quien lo compra en el mercado negro. El tema siempre es el control – descontrol.

EL TABACO se elabora a partir de las hojas secas de la planta del mismo nombre. El tabaco contiene varias sustancias, destacando la nicotina, que es la responsable de generar dependencia.

El tabaco suele consumirse en forma de cigarrillos, puros o tabaco de pipa. La nicotina es el producto activo más importante del tabaco (junto con el alquitrán). Es una droga estimulante, genera adicción y produce un incremento del pulso cardíaco y de la tensión arterial.

Junto con el alcohol es la sustancia adictiva que más se consume y más problemas sanitarios acarrea. Es una droga legal; sin embargo, en la mayoría de los países no está permitida la venta de tabaco a menores de 16 años. Los fumadores empedernidos dicen que les relaja y ayuda a combatir los estados de ansiedad o aburrimiento.

En esta ocasión, mi observación sobre el estado floral común es HEATHER, entre muchos más estados de ansiedad vinculados a patrones florales (más de una docena). El humo que genera un cigarrillo va más allá del que lo fuma. Se nota, los demás “comparten” ese humo quieran o no. De todos son conocidas las quejas que se originan de fumar en lugares compartidos. De forzar al “otro” a fumar, al igual que Heather, que no tiene ningún tipo de atención para con el otro, si quiere o no quiere, sólo está pendiente de su necesidad, que nunca puede llegar a satisfacer, de no ser que sea con otro cigarrillo.

En mi experiencia, he visto como personas que han podido “dejar” la heroína o la cocaína son incapaces de “dejar” el aparentemente insignificante “vicio” del tabaco.

He aquí mi relación. Claro que hay más sustancias, igual que formas de interpretarlo pero… serán para otra elucubración.

Escrito por Teresa Coll

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